El valor de la visión de un líder

 

Mi libro favorito dice que: “Donde no hay visión, la gente perece”

¿Alguna vez has sido parte de un equipo que parecía no tener ningún progreso? En mi bella isla del encanto Puerto Rico, decimos “que pisan y no arrancaban”. Tal vez el grupo tenía una gran cantidad de talento, recursos y oportunidades, y los miembros del equipo se llevaban bien, pero el grupo nunca alcanzó las metas que tenían trazadas. Existe una gran posibilidad de que la situación se deba a la falta de visión.

Si analizamos los grandes logros durante nuestra historia, cada uno de ellos ha tenido una visión clara de qué era lo que se quería lograr.

Para alcanzar un gran logro, necesitamos tener una visión. Esa visión tiene que ser clara. Cada equipo necesita una visión convincente para darle dirección. Un equipo sin visión es lo peor; no tiene sentido. En el mejor de los casos, está sujeto a las agendas personales y a veces egoístas de varios miembros del equipo.

El autor Ezra Earl Jones señala que: “los líderes no tienen que ser los más grandes visionarios ellos mismos. La visión puede venir de cualquiera. Sin embargo, los líderes tienen que declarar la visión. Los líderes también tienen que mantener la visión ante la gente y recordarles el progreso que se está haciendo para lograr la visión. De lo contrario, la gente podría asumir que están fallando y renunciar.”

Si diriges a un equipo, una familia, o iglesia, entonces eres responsable de identificar una visión digna y convincente y de articularla a los miembros de tu equipo.

¿Cómo identificamos una visión digna y convincente?

1. La visión debe ser nuestra

Cuando la visión es nuestra, podemos articularla con pasión. Es como si estuviéramos compartiendo una historia que nos ocurrió a nosotros mismos. Cuando la visión es nuestra no hay quien pueda cambiar nuestra idea ya que la visión es parte de nosotros porque nació dentro de nosotros.

2. La visión debe encender nuestra pasión.

La visión que tenemos debe encender nuestra pasión. No estamos hablando de una pasión física, sino que cuando hablamos de nuestra visión se vea que estamos animados y que se nos llenan los ojos de alegría. De la misma manera, esa pasión es la que nos ha de ayudar cuando los obstáculos llegan y tratan de detenernos en el camino para lograrla.

3. La visión debe ayudarnos a lograr nuestra misión.

La visión debe estar ligada a nuestra misión. La misión puede ser propia, de la organización o de la familia. Sin embargo, esa visión debe de poder ayudarnos a lograr nuestra misión. Si la visión es opuesta a la misión, debemos verificar si la visión es nuestra o si nuestra misión necesita ser ajustada, ya que si la visión no ayuda a lograr la misión será difícil tener un equipo enfocado cuando estamos dirigiéndonos en un camino contrario.

Tu visión es clave para poder ayudar a tu equipo y como individuo a participar con los demás. ¿Sabes cuál es tu visión? ¿Has desarrollado una visión personal o de grupo?

Déjame un comentario y comparte este artículo con tus amistades, compañeros de trabajo y en las redes sociales.

Hasta la próxima.

Carlos

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